ARTÍCULOS MÉDICOS

Metabolismo óseo y mineral

Homocisteína y riesgo de fractura osteoporótica.

En este primer estudio se examina la relación entre las concentraciones de homocisteína y el riesgo de fractura de cadera en los individuos incluidos en la cohorte del Framingham Study. Se incluye a 825 varones y 1.174 mujeres con una media de edad de 69,5 y 70,3 años, respectivamente, y se realiza un seguimiento medio de 12,3 años en varones y de 15,0 en mujeres, tras los cuales se produjeron 41 fracturas en varones y 146 en mujeres. Entre los varones, tanto el número de fracturas como la tasa de fracturas ajustada por la edad y el riesgo de fractura de cadera aumentó de forma progresiva desde el cuartil uno al cuarto (hazard ratio comparado con el cuartil uno de 1,67, 2,07 y 3,84 para cuartiles segundo, tercero y cuarto, respectivamente), junto a una asociación lineal entre las concentraciones de homocisteína y el riesgo de fractura. Sin embargo, en las mujeres, el número, la tasa ajustada por la edad y el riesgo de fractura de cadera fueron similares en los tres primeros cuartiles, pero aumentó de forma significativa en el cuarto, siendo aproximadamente doble el riesgo de fractura de cadera comparado con el cuartil primero. De todas formas, también se observó una asociación lineal entre la concentración de homocisteína y el riesgo de fractura. Por cada aumento de una desviación estándar de la concentración de homocisteína transformado en logaritmo, el riesgo de fractura de cadera aumentó un 59% en hombres y un 26% en mujeres. Los autores concluyen que los valores séricos de homocisteína representan un importante factor de riesgo de fractura de cadera y que puede ser fácilmente modificable con intervenciones dietéticas. McLean RR, Jacques PF, Selhub J, Tucker KL, Samelson EJ, Broe KE, et al. Homocysteine as a predictive factor for hip fracture in older persons. N Engl J Med 2004;350(20):2042-9. En este segundo estudio, el objetivo es analizar la relación entre la concentración de homocisteína y el riesgo de fracturas osteoporóticas. Se incluye a un total de 2.406 individuos mayores de 55 años, con una media de edad de 73 años, que provienen de tres cohortes que estudian comorbilidad y pérdida de la capacidad funcional en pacientes mayores de 55 años. Tras un seguimiento de 11.253 personas-año, 191 individuos (135 mujeres y 56 varones) sufrieron una fractura osteoporótica, la mayoría de cadera y muñeca. Las concentraciones más elevadas de homocisteína se asociaron con mayor riesgo de fractura osteoporótica que tras ajustar por edad y sexo, y si se expresaba la homocisteína en logaritmos de su concentración sanguínea, cada aumento de una desviación estándar aumentaba el riesgo en 1,3. Además, tras ajustar por edad y sexo, las concentraciones de homocisteína no se asociaron con la masa ósea femoral y lumbar, ni tampoco la masa ósea modificó el riesgo de fractura en el análisis multivariado. Los autores concluyen que las concentraciones de homocisteína representan un factor de riesgo independiente de fractura osteoporótica.

N Engl J Med 2004;350(20):2033-41.

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